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Parto en el agua

En los últimos años, el parto en el agua ha sido promocionado como una de las opciones más naturales para humanizar el alumbramiento por todos los beneficios que ofrece tanto para el bebé, como para la madre.

Todo lo que necesitas saber del parto en el agua

Beneficios del parto acuatico para el bebé

Durante los nueve meses del embarazo, nuestro bebé está alojado en un ambiente líquido y cálido. Cuando nace, el shock de temperatura y entorno es muy grande.

Pero si optamos por un parto acuático, uno de los beneficios será que el trauma será mucho menos complicado para nuestro hijo, ya que antes de salir a la superficie, entrará en contacto con un ambiente parecido a la panza de su mamá.

Beneficios del parto acuatico para la mamá

Sin embargo, las mamás también salimos favorecidas con esta opción. Experimentamos menos dolor. ¿Por qué? Por varias razones. Una de ellas es que el agua cálida reduce la producción de adrenalina, que tensa el cuello y retrasa la dilatación. Además, el estar sumergida en el agua reduce la estimulación sensorial, relaja los músculos e inhibe la acción de la gravedad.

A su vez, aumenta la producción de endorfinas, que suavizan las sensaciones de dolor: es interesante saber que la mayoría de las mujeres que optan por este método no necesitan anestesia ni episiotomía (el corte que se realiza en la vagina propiciar la salida del bebé).

Parto en el agua
Parto en el agua

También, las posturas que pueden adoptarse en el agua son más instintivas que las que exigen las salas de parto, lo cual da más comodidad.

Es decir que se suma la sensación de estar en control: fuera de una ambiente hospitalario, las mamás decidimos cuándo entrar en el agua o si preferimos salir en algún momento.

Muchas veces el bebé no nace en la piscina, pero la mamá, al haber estado semi-sumergida durante las últimas horas del trabajo de parto, logra un parto casi sin dolor.

¿Qué se necesita para un parto en el agua?

Debemos asegurarnos de contactar a un especialista en partos en agua si queremos aventurarnos.

La bañera, pileta o jacuzzi que usemos debe estar perfectamente desinfectada. Por lo demás, el agua disminuye el riesgo de infección, ya que elimina las bacterias de la vagina e impide que lo que sale no vuelva a entrar.

Elegir el parto en el agua no requiere de preparación previa ni implica ningún método en particular. Sólo es autorizado en embarazos de bajo riesgo, ya que se hace en recintos privados y los monitoreos no son como los de las clínicas u hospitales. Esto también quiere decir que si nos interesa esta opción, debemos tener en mente que costará una buena cantidad de dinero.